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Lorenzo Servitje: millonario sin moral

September 18th, 2008 Posted in empresarios, pobreza No Comments »

Édgar González Ruiz
Kaos en la red
13 de septiembre de 2008

Lorenzo Servitje es uno de los principales empresarios que apoyan a la derecha en el poder. Es enemigo de los derechos laborales y de las libertades civiles, pero se presenta como mártir y filántropo.

Conocido como uno de los principales promotores de la ultraderecha católica y del fraude electoral del 2006, a la vez que de las políticas impopulares que ha padecido México de Salinas a Fecal, el empresario panista Lorenzo Servitje, patriarca del grupo Bimbo, acaba de publicar sus memorias, bajo la forma de una extensa entrevista con la periodista Silvia Cherem.
En el libro Al Grano. Vida y Visión de los Fundadores de Bimbo (Khalida editores, México, 2008), Cherem aborda la trayectoria de Lorenzo -“don Lorenzo”, como le llaman sus súbditos y lambiscones- y de otros dos personajes de esa empresa: Roberto Servitje y Jaime Jorba.

La entrevistadora se esfuerza por confeccionar una obra al gusto del prepotente y ególatra nonagenario, a quien sólo le agrada escuchar el lenguaje de la lisonja y de la sumisión.

Pese a ello, como ocurre con las biografías de otros personajes de la política empresarial (Vicente Fox, Juan Sánchez Navarro, Hugo Salinas Price, por mencionar algunos), el testimonio de Servitje constituye una involuntaria exhibición de la miseria humana que suele convivir con la abundancia de dinero, quizá porque las grandes fortunas suelen tener su origen en el abuso, el crimen y el fraude.

Al igual que los otros personajes mencionados, en Lorenzo Servitje conviven la voracidad sin límites, el autoritarismo, la increíble falta de escrúpulos para perjudicar a los menos favorecidos, con una retórica sentimentaloide, quejumbrosa, donde el millonario pretende tener una frustrada vocación de mártir, de idealista y de redentor de los pobres.

Un enemigo del pueblo

Hijo de Juan Servitje y Josefina Sendra, emigrantes españoles, Lorenzo, quien con el tiempo llegaría a ser uno de los más activos enemigos de las conquistas laborales y de las libertades civiles emanadas de la Revolución Mexicana, nació en la ciudad de México, nada menos que el 20 de noviembre de 1918.

“Comencé a descubrir “lo mexicano” en el contacto con el hijo de la portera y (con) las sirvientas”, dice Lorenzo Servitje, quien afirma también que su madre, quien llegó a México a los 21 años, desde el principio “detestó la imagen de gallinas, puercos y desolaipon que vio al desembarcar” (p. 39).

Pese a su desdén por la pobreza y por lo mexicano, en 2002, en compañía de su hija Marinela (militante de grupos ultraderechistas, como Enlace en la Comunidad Encuentro), Lorenzo se dignaría a viajar a la Sierra del Nayar en un tour para darse el lujo de “conocer de cerca la miseria” (p. 169).

Su gran contacto con la miseria que lo “cimbró”, según él, consistió en quedarse a dormir un par de días en casa de unas monjas, que le ofrecieron abundantes tortillas y sopa de lentejas, lo cual él y su hija consideraron el colmo del sufrimiento y de las privaciones.

A sus noventa años, Servitje carece del buen sentido, del pudor y de la elemental prudencia que lo hubieran llevado a evitar en la larga entrevista toda una colección de frases hechas, lugares comunes, rebosantes de cursilería y falsedad.

Leemos: “pienso más en ayudar a los pobres que en todo lo demás…” (p. 202); “el amor es por lo único que vale lapena vivir. Ni el poder ni la riqueza se comparan con la capacidad de querer…”; habla también de su “vocación de sacrificio” y de su “gozo al dar a otros” (p. 203).

Más aún, dice Servitje: “a mí dar nunca me dolió. Hubiera querido ser un hombre que pusiera su vida por delante, haberme sacrificado más, haberme entregado con devoción a alguna causa, como aquellos hombre verticales: Mahatma Gandhi, Václav Havel, Tomás Moro…” (p. 114).

Desde luego, Servitje no explica por qué toda su pretendida abnegación se quedó en frases sensibleras y por qué, a diferencia de Gandhi, se dedicó a amasar dinero y no tuvo empacho en explotar inmisericordemente a sus propios parientes en su empresa panadera, negándoles apoyos, prestaciones y días de descanso. Como ocurre por definición con la gente deshonesta y mezquina, sus palabras y sus actos están en completo desacuerdo entre sí.

En contradicción con sus pretensiones de mártir y bienhechor, el magnate de los alimentos chatarra deplora una y otra vez todo uso de los recursos del erario para beneficiar a las clases trabajadoras, e incluso ha propuesto eliminar las prestaciones y derechos laborales. Esa es su verdadera filantropía.

Como otros empresarios, Servitje odiaba el llamado “populismo de Echeverría”, pues “era común que los campesinos recibieran todo… del paternalismo gubernamental: la reforma agraria les daba sus tierras, los extensionistas los capacitaban, los bancos rurales les prestaban dinero, Fertimex les proporcionaba los fertilizantes, Conasupo comercializaba sus productos. Nuestro objetivo (de él y de otros empresarios bandidos) era quitarles de encima ese lastre de tender la mano y que ellos aprendieran a valerse por sí mismos” (p. 118).

Pero, al mismo tiempo, Servitje no tenía empacho en tender la mano al gobierno de Echeverría para pedirle nada menos que tres millones de pesos para “impulsar más proyectos productivos” mediante sus operaciones seudofilantrópicas. Con toda justicia y sensatez, Echeverría se abstuvo de entregar el dinero al empresario que tan ferozmente se oponía a que se ayudara a los campesinos.

El empresario derechista, que hoy en día es entusiasta partidario de Fecal y de sus proyectos, como la privatización de Pemex y los aumentos a los bienes y servicios, ha vociferado rabiosamente contra toda política que implique dar incondicionalmente algo a los pobres.

Según él, en épocas pasadas los gobiernos hacían mal en evitar los aumentos a productos básicos y en otorgar buenos aumentos a los salarios de los salarios populares, porque con ello “a los trabajadores les cayó un río de dinero que no esperaban…” (p. 145).

Sugiere que los gobiernos deben, a la manera de Fecal, poner en práctica políticas que beneficen a los más ricos en detrimento del pueblo, prescindiendo de “culpas y remordimientos morales” (p. 146).

Una y otra vez, Servitje ha criticado los logros sindicales, con el argumento mezquino de que implican una “injusticia” hacia los demás trabajadores.

En septiembre de 2004, en una asamblea de Coparmex, el malhechor de cuello blanco con pretensiones de mártir y filántropo llamaba a los sindicalizados “parásitos de la economía” y exigía “renegociar” los contratos colectivos de las empresas estatales y dependencias.

El hipócrita que en algunos pasajes de la entrevista abunda en que nunca le ha dolido dar, afirmaba en esa ocasión: “no hay que darles nada, absolutamente nada, al contrario, hay que quitarles” (p. 182).

En contraste con esa actitud ruin y miserable que siempre ha mostrado contra los trabajadores, la momia de la derecha empresarial no critica las millonarias subvenciones de los panistas para el clero católico, ni los fraudes millonarios que han cometido los parientes y amigos de Fecal y de Fox.

Bimbo cuenta con un sindicato blanco que nunca ha hecho una huelga, y en esa empresa, como detalla Servitje en la entrevista, ha existido la práctica de clasificar a sus trabajadores y despedir arbitrariamente a los que les parecen inadecuados.

Como otros dirigentes de la derecha, Servitje niega hipócritamente que se identifique con ese sector, pero su propia historia, que él relata, es elocuente sobre su compromiso con esa corriente política: en su primera juventud fue entusiasta simpatizante de cristeros y franquistas, enemigo del cardenismo, al grado de participar en manifestaciones violentas contra él, fundador o militante de grupos conservadores y de organizaciones empresariales desde mediados del siglo XX, y en los últimos años miembro del derechista PAN, al que apoya tanto material como polítictamente.

El “desorden sexual”

Servitje ha sido promotor de la censura en los medios de comunicación, pues le horroriza lo que llama el “desorden sexual”, es decir los bikinis, el juego erótico, las películas que muestren cuerpos desnudos o semidesnudos; en fin, el atractivo de la juventud.

Desde luego, una de las motivaciones de su celo inquisitorial es la sexofobia de las doctrinas católicas, pero en la entrevista con Silvia Cherem él mismo revela inadvertidamente que el verdadero “desorden sexual” y de otros rubros que inspiró su afán por prohibir fue la conducta errática y desgastante protagonizada por su propia madre, quien se cambió de casa 23 veces y al morir su esposo, el padre de Lorenzo, se buscó un hombre 15 años menor que ella.

Confiesa Servitje acerca de la relación con su progenitora: “Dolorosamente nos dejamos de hablar cuando volvió a casarse, en 1954 (luego de la muerte del padre de Servitje). Enviudó a los 44 años y a los 62 decidió unir su vida con una persona 15 años menor que ella. Pepita mi hermana y yo nos opusimos, quizá por un cierto egoísmo, pero también porque no elegía a la persona adecuada. Era romántica y soñadora; trataba de tener la vida que no tuvo con mi padre…” (p. 46).

De hecho, cuando Lorenzo tenía 3 ó 4 años, Josefina, quien al lado de Juan estaba “anémica y débil, con hemorragias continuas, frustrada por la soledad, la enfermedad y la falta de éxito económico (de su esposo)” se marchó con sus hijos a España, donde murió uno de ellos.

Además de revelar la doble moral y la miseria afectiva del matrimonio de sus padres, el amor de Servitje por la censura tiene que ver con su prepotencia que lo lleva a pontificar sobre lo que evidentemente no ha leído.

Según él, “las grandes obras literarias aluden a las pasiones humanas pero no lo hacen de manera morbosa ni están destinadas a toda clase de público”.

Por el contrario, los clásicos son universales, y muchos de esas grandes obras (sea la Biblia, las Mil y Una noches, los clásicos griegos y latinos, franceses, etc.) contienen descripciones tan candentes y atrevidas que mil veces merecerían la condena de los fariseos encabezados por Servitje.

En fin, el poder de que ha gozado el magnate panadero le ha permitido limitar la libertad de expresión en nuestro país, ejerciendo presiones sobre los grandes medios de comunicación.

Original post by Eratóstenes Horamarcada

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David Beckham in Sierra Leone UNICEF/ HQ08-0017/David Turnley

January 22nd, 2008 Posted in beckham, noticias, pobreza No Comments »


UNICEF/ HQ08-0017/David Turnley
Originally uploaded by UNICEF UK

SIERRA LEONE: UNICEF Goodwill Ambassador David Beckham is surrounded by a group of football players in the Aberdeen neighbourhood of Freetown, the capital. Mr. Beckham spontaneously joined the match and was instantly recognized by all the young players.
From 18 to 20 January 2008, UNICEF Goodwill Ambassador and British football legend David Beckham visited Sierra Leone to call international attention to the issue of child survival. “We can’t turn a blind eye to the tens of thousands of young children who die every day in the developing world, mostly from causes that are preventable,” he said. Mr. Beckham’s visit preceded the 22 January launch of UNICEF’s State of the World’s Children 2008 report. The report details the continuum of maternal, newborn and child care needed to reduce the number of children under-five worldwide who die every year; currently more than 9 million. In Sierra Leone, under-five mortality rates are the highest in the world; some 27 per cent of the country’s children die before reaching their fifth birthday. Sierra Leone also has the world’s highest maternal mortality rate, estimated at 1,300 per 100,000 live births. While in the country, Mr. Beckham travelled to the town of Makeni in Northern Province, where he visited a UNICEF-supported health centre and learned about maternal and child health interventions including malaria prevention, immunization, and growth monitoring. He also visited community projects promoting hygiene and other disease-prevention efforts, as well as a therapeutic feeding centre for severely malnourished children. In Freetown, the capital, he met with children affected by HIV/AIDS. Mr. Beckham also played football with children in Makeni and, in Freetown, spontaneously joined a roadside match with young men.

Original post by Prismatico

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El impuesto es la base de la fortuna

December 5th, 2007 Posted in economia, impuestos, pobreza No Comments »

Roberto Bissio*
Red del Tercer Mundo
19 de noviembre de 2007

Los recaudadores de impuestos no tienen buena fama. La Biblia los considera iguales o peores que las prostitutas, aunque Jesús afirma que unas y otros entrarán al cielo antes que muchos hipócritas (ver Mateo 21:31).

La clave para la prosperidad, a juicio de la ortodoxia económica y la prédica de las instituciones financieras internacionales, estaría en reducir a un mínimo el “peso del Estado”, o sea bajar la recaudación impositiva, que viene a ser lo mismo. En los últimos años la promesa de bajar impuestos ha estado en boca de muchos políticos y estadistas y la puesta a dieta de los gobiernos ha sido recomendada con una insistencia digna del Dr. Cormillot, prometiendo los mismos resultados de agilidad y buena salud.

Grande ha sido la sorpresa, entonces, cuando hace pocos días en París la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) divulgó estadísticas actualizadas mostrando que en el promedio de los países más ricos del mundo los impuestos han subido de menos de treinta centavos por cada dólar en 1975 a más de treinta y seis centavos en la actualidad. Después de una ligera baja entre 2001 y 2004, el peso de los impuestos en los treinta países estudiados volvió a ser en 2005 igual al que había sido en 2000, antes de la subida de la marea “neoconservadora” encabezada por el presidente George W. Bush, quien hizo de la baja de impuestos su principal caballo de batalla político, junto a la guerra contra el terrorismo.

La noticia de que en realidad el porcentaje del Estado en la economía está subiendo y no bajando provocó muchos comentarios de prensa, ya que se contradice con los discursos oficiales y las promesas de tantos gobernantes de bajar impuestos. Cristopher Heady, jefe de política fiscal de la OCDE, intentó explicar cómo es posible que el total de la recaudación fiscal suba, aun cuando muchos países efectivamente han bajado sus tasas impositivas. La paradoja se debe, dijo, a que los países desarrollados tienen impuestos “progresivos” según los cuales pagan más quienes más tienen. Así, debido a que el crecimiento económico reciente ha concentrado ingresos en el tope de la pirámide, o sea que ganaron más quienes más contribuyen, la recaudación aumentó aunque el porcentaje de lo que los ciudadanos pagan haya bajado ligeramente. En otras palabras, si los beneficios del crecimiento económico se hubieran distribuido más equitativamente y los salarios hubieran subido en la misma proporción que las ganancias de las empresas, la recaudación fiscal no hubiera crecido en porcentaje, ya que los trabajadores pagan menos que las corporaciones. O sea que, mientras en teoría la baja de los impuestos iba a producir mayor crecimiento, en la práctica resultó ser que el crecimiento económico, al estar injustamente repartido, produjo mayor recaudación de impuestos.

Cuando los números se analizan país por país, las estadísticas revelan otras sorpresas más. Si fuera cierto que la prosperidad viene de la mano de un Estado con menos “peso” (o sea menor porcentaje de impuestos en el total del PIB), el país con mayor dinamismo debería ser Grecia, que tiene la menor carga impositiva entre los miembros europeos de la OCDE, con apenas veintisiete por ciento. Sin embargo, Grecia está entre los peores del grupo en términos de pobreza y estancamiento crónicos, mientras que uno de los países con mejores indicadores económicos y sociales del mundo es Suecia, donde el Estado recauda cincuenta centavos sobre cada dólar (o más bien corona) de actividad económica, el mayor valor entre los países estudiados. En los países en desarrollo, mientras tanto, los impuestos rara vez llegan a veinte centavos.

En Italia los impuestos eran un cuarto del PIB en 1975 y crecieron a cuarenta y tres por ciento el año pasado. En España, el país de mayor crecimiento de la carga impositiva, ésta se duplicó en ese periodo para llegar a treinta y siete por ciento. Francia, que tenía hace treinta años el peso fiscal que España tiene hoy, siguió subiendo hasta llegar a cuarenta y cinco por ciento. Mientras que en Alemania, Austria y Canadá el peso del Estado se ha alterado poco y Holanda es el único país de los estudiados en el que se ha reducido, Grecia, Corea del Sur, Portugal y Turquía han tenido gran crecimiento en su carga fiscal. O sea que los países que hace treinta años eran pobres y hoy se han “desarrollado” han duplicado su carga fiscal en ese período, mientras que los que ya eran ricos hace treinta años han tenido poca variación, pero también hacia arriba. ¡Todo lo contrario de la doctrina de bajar impuestos para crecer!

El caso de Suecia, con altos impuestos y buen crecimiento económico, demuestra, a juicio de Heady, que “mucho depende de cómo se gasta el dinero”. Los gobiernos, agregó, “pueden gastar dinero en muchas cosas distintas. Pueden hacerlo de maneras que estimulen el crecimiento económico y mejoren la infraestructura, pero también hay muchas maneras obvias de gastarlo que no promueven crecimiento”.

Estados Unidos, con veintiocho por ciento de carga impositiva sobre el PIB, está entre los menos onerosos para los contribuyentes, pero también es el país de la OCDE con mayor mortalidad materna e infantil. Un Estado tan “barato” no puede brindar servicios y más de cincuenta millones de estadounidenses (uno de cada siete habitantes) carece totalmente de seguro de salud.

Otra tendencia observada en el estudio es la de un ligero crecimiento en los últimos años de los impuestos al consumo, como el impuesto al valor agregado (IVA), frente a los impuestos a la renta o a las propiedades. Sin embargo este desplazamiento, medido a lo largo de cuarenta años, es mínimo si se considera el total de los impuestos que afectan directamente al consumo. Si bien el IVA ha aumentado notoriamente en todas partes, este incremento ha sido para compensar la menor recaudación de otros impuestos al consumo, como las tarifas aduaneras sobre productos importados, que han debido bajar como consecuencia de la liberalización del comercio internacional.

Los expertos fiscales de la OCDE sostienen que habría que gravar aún más el consumo y menos a las propiedades o a las ganancias de las empresas, para así estimular la inversión y el crecimiento.

Sin embargo, esta proposición teórica –que los empresarios apoyan con entusiasmo, obviamente– tampoco es corroborada por las estadísticas de la OCDE. Estados Unidos ha tenido buen ritmo de crecimiento económico en los últimos veinticinco años y, sin embargo, tiene muy pocos impuestos al consumo –no hay IVA, por ejemplo– y los ingresos de los distintos niveles de gobierno (federal, estatal, municipal) dependen de impuestos a las propiedades y a los ingresos en mayor medida que los países europeos.

El peso de los Estados
Ingresos fiscales en % del PIB (2006)

Suecia 50,1
Bélgica 44,8
Francia 44,5
Noruega 43,6
Italia 42,7
Austria 41,9
Reino Unido 37,4
España 36,7
Alemania 35,7
Portugal 35,4
Irlanda 31,7
Suiza 30,1
Estados Unidos 28,2
Grecia 27,4
México 20

Fuente: OCDE

* Roberto Bissio es director ejecutivo del Instituto del Tercer Mundo. Este artículo fue publicado el 15 de noviembre de 2007 en Agenda Global, un suplemento semanal que circula los jueves con el periódico La Diaria, de Montevideo, Uruguay. www.ladiaria.com.uy

Original post by Eratóstenes Horamarcada

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El desplante de Juan Carlos a Ortega

November 14th, 2007 Posted in Hugo Chavez, pobreza No Comments »

Nota del blog: Ya hemos hablado de la grosera actitud de Juan Carlos I para con el comandante Hugo Chávez; el siguiente artículo examina los motivos por los cuales el monarca extendió su majadería hacia Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.

Monarquía, democracia y negocios sucios

Jesús Carrión Rabasco*
Rebelión
14 de noviembre de 2007

Empresas españolas y Nicaragua

Sorprende que nuestro monarca se sienta ofendido y se marche de la Cumbre Iberoamericana porque un presidente democráticamente electo como es Daniel Ortega, criticara el papel de la transnacional española Unión Fenosa en Nicaragua. Me sorprende que esta empresa se merezca la protección del Rey y del Presidente del Gobierno español. Y Ustedes se preguntarán ¿por qué te sorprende?

¿Saben que en octubre de este año Unión Fenosa ha sido juzgada por el Tribunal Permanente de los Pueblos en Managua, que la ha acusado de “contribuir al deterioro de las condiciones de vida y salud física y mental de una parte creciente de la población nicaragüense y guatemalteca, específicamente del derecho humano a un nivel de vida adecuado, contribuyendo además a mantener los niveles de pobreza”? ¿Saben que con aproximadamente 600.000 usuarios en Nicaragua, la empresa recibe unas 54.000 reclamaciones anuales? ¿Saben que ha sido multada infinidad de veces por el Instituto Nicaragüense de la Energía (INE) y no ha pagado jamás una sanción? ¿Saben que en Nicaragua desde que llegaron han despedido a más de 400 trabajadores y que en algunas de las empresas que subcontratan para dar sus servicios los trabajadores no tienen contrato?

¿Más prácticas irresponsables? En Nicaragua es normal que cada no mucho tiempo, los diarios se hagan eco de la muerte de otra persona electrocutada o la quema de una vivienda o negocio porque Unión Fenosa, no cumple con la mínima inversión necesaria para el mantenimiento de la red de distribución. ¿La solución de la empresa? Dinero y silencio.

Ahora bien, si queremos una verdad oficial, no tenemos más que ir a la página web de la empresa y ver que en 2007 el beneficio ha aumentado un 39,8% o que para el año 2008, mostrando su clara política de “responsabilidad social”, el día solidario de la empresa será para Nicaragua. O ver a nuestro monarca y al presidente del gobierno español cerrar filas para defender con contundencia los intereses de nuestras transnacionales. ¿Nuestras? Mías no, gracias. Quizás sería mejor exigirles que se pongan al servicio de los ciudadanos y ciudadanas del mundo, no apliquen una doble moral y hagan respetar a las empresas españolas fuera del Estado español los derechos humanos y el medio ambiente igual que hacen aquí.

Por cierto, todo esto se lo explico, porque he estado allí.

* Jesús Carrión Rabasco, español. Observatorio de la Deuda en la Globalización.lectrocutada o la quema de una vivienda o negocio porque Unión Fenosa,\u003cbr /\>no cumple con la mínima inversión necesaria para el mantenimiento de la\u003cbr /\>red de distribución. ¿La solución de la empresa? Dinero y silencio.\u003cbr /\>\u003cbr /\>Ahora bien, si queremos una verdad oficial, no tenemos más que ir a la\u003cbr /\>página web de la empresa y ver que en 2007 el beneficio ha aumentado un\u003cbr /\>39,8% o que para el año 2008, mostrando su clara política de\u003cbr /\>"responsabilidad social", el día solidario de la empresa será para\u003cbr /\>Nicaragua. O ver a nuestro monarca y al presidente del gobierno español\u003cbr /\>cerrar filas para defender con contundencia los intereses de nuestras\u003cbr /\>transnacionales. ¿Nuestras? Mías no, gracias. Quizás sería mejor\u003cbr /\>exigirles que se pongan al servicio de los ciudadanos y ciudadanas del\u003cbr /\>mundo, no apliquen una doble moral y hagan respetar a las empresas\u003cbr /\>españolas fuera del Estado español los derechos humanos y el medio\u003cbr /\>ambiente igual que hacen aquí.\u003cbr /\>\u003cbr /\>Por cierto, todo esto se lo explico, porque he estado allí.\u003cbr /\>\u003cbr /\>\u003cbr /\>Jesús Carrión Rabasco\u003cbr /\>Observatorio de la Deuda en la Globalización\u003cbr /\>DNI: 38451808V\u003cbr /\>c/ Lluis Pascual Roca, 35 3er 1ª\u003cbr /\>08830 Sant Boi de Llobregat\u003cbr /\>Tel: 657 910 352\u003cbr /\>Email: \u003ca onclick\u003d\”return top.js.OpenExtLink(window,event,this)\” href\u003d\”mailto:jesus.carrion@odg.cat\”\>jesus.carrion@odg.cat\u003c/a\>\u003cbr /\>\u003c/div\>”,1] ); //–>

Original post by Eratóstenes Horamarcada

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Qué es tener vergüenza según Leonardo Boff

September 19th, 2007 Posted in pobreza No Comments »

Leonardo Boff*
Red Voltaire
31 de agosto de 2007

Así leyó Max Lesnik** el artículo de Boff en Radio Miami:

Leonardo Boff, uno de los sacerdotes católicos de nacionalidad brasileña, inspirador de la llamada Teología de la liberación, escribió la pasada semana un artículo periodístico para su columna de opinión semanal, que si bien está dirigido a la política y a los políticos de Brasil, bien que le viene a otros países del continente y hasta esta misma ciudad de Miami.

El título del artículo de Leonardo Boff es: «Qué es la vergüenza». Y a continuación le damos lectura en este espacio de Réplica de Radio-Miami. Dice así el sacerdote rebelde:

“Benjamín Franklin (1706-1790) fue editor, refinado intelectual, escritor, pensador, naturalista, inventor, educador y político. Proponía como proyecto de vida un pragmatismo ilustrado, asentado sobre el trabajo, el orden y la vida sencilla y sobria. Fue uno de los padres fundadores de la patria estadounidense y un participante decisivo en la elaboración de la Constitución de 1776. Ese mismo año fue enviado a Francia como embajador. Frecuentaba los salones y era celebrado como sabio hasta el punto de que el propio Voltaire, ya anciano de 84 años, salió a recibirle en la Real Academia.

Cierta tarde, se encontraba en el Café Procope de Saint-Germain-des-Près, cuando irrumpió salón adentro un joven abogado y revolucionario, Georges Danton, diciendo en voz alta para que todos lo oyesen: «El mundo no es más que injusticia y miseria. ¿Dónde están las sanciones?» Y dirigiéndose a Franklin le preguntó provocativamente: «Señor Franklin, ¿por detrás de la Declaración de Independencia norteamericana no hay justicia ni una fuerza militar que imponga respeto? Franklin serenamente contestó: «Se equivoca, señor Danton, detrás de la Declaración hay un inestimable y perenne poder: el poder de la vergüenza (the power of shame)».

Es la vergüenza la que reprime el impulso de violar las leyes y frena la voluntad de corrupción. Ya para Aristóteles la vergüenza y el rubor eran indicios inequívocos de la presencia del sentimiento ético. Cuando faltan, todo es posible. La vergüenza pública obligó a Nixon a renunciar a la presidencia. Cada cierto tiempo, vemos a ministros y a ejecutivos importantes teniendo que pedir la dimisión inmediata por actos vergonzosos. En Japón llegan a suicidarse por no soportar la vergüenza pública. Sentir esa vergüenza es tener un límite intraspasable. Violado, la sociedad desprecia a su violador, pues sin límites no se puede convivir.

¿Qué es tener vergüenza? El diccionario Aurelio de la lengua portuguesa lo define así: «tener sentimiento de la propia dignidad; tener pundonor». Es lo que más nos falta en la política, en quienes ostentan poderes públicos, en diputados, senadores, ejecutivos y tantos otros ladrones y corruptos de cuello blanco. Con el mayor descaro y sin avergonzarse niegan crímenes manifiestos, mienten sin escrúpulos en los interrogatorios y en las entrevistas a los medios de comunicación. Son personas que a fuerza de hacer lo ilícito y de saberse impunes perdieron el sentido de la propia dignidad.

Robar del erario público, asaltar recursos destinados hasta para la merienda escolar o falsificar medicamentos no les ruboriza ni les hace enrojecer. Crimen es la estupidez de quien deja rastro o se deja pillar con las manos en la masa. No les importa, pues saben que saldrán impunes: basta con pagar buenos abogados y presentar recurso sobre recurso, hasta que expire el plazo. Parte de la justicia ha sido montada para facilitar estos recursos y favorecer con el poder a quienes no tienen vergüenza.

Como trasfondo de todo está una cultura que siempre negó dignidad a los indios, a los negros y a los pobres. No consiguió robarles su valor ético, porque la mayoría tiene vergüenza y un mínimo de dignidad.

Como me decía un amigo que vive de la basura con el que trabajé cerca de veinte años: «Lo que más me duele es tener que tragarme la vergüenza y sujetarme a vivir de la basura. Pero no soy un “buscabasuras”, soy un trabajador que con mi trabajo digno consigo alimentar a mi familia».

Si nuestros políticos desvergonzados tuviesen el sentido de la dignidad de este trabajador, digna y dignificante sería la política de nuestro país.”

Dimos lectura a un artículo del humanista sacerdote católico Leonardo Boff, uno de los inspiradores de la Teología de la liberación.

Les habló para Réplica de Radio-Miami, Max Lesnik.

* Sacerdote brasileño, uno de los principales teóricos de la Teología de la liberación en Iberoamérica. En varias ocasiones, la alta jerarquía de la Iglesia católica lo ha censurado debido a sus puntos de vista. En 1985 le fue impuesta por el Vaticano la pena de un año de “silencio obsequioso”.

** Periodista cubano. Sus notas aparecen en La columna de Max. Residente en Estados Unidos desde hace muchos años. Gran conocedor de las relaciones cubano-estadounidenses, dirige un programa en Radio Miami.

Original post by Eratóstenes Horamarcada

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Qué es tener vergüenza según Leonardo Boff

September 19th, 2007 Posted in pobreza No Comments »

Leonardo Boff*
Red Voltaire
31 de agosto de 2007

Así leyó Max Lesnik** el artículo de Boff en Radio Miami:

Leonardo Boff, uno de los sacerdotes católicos de nacionalidad brasileña, inspirador de la llamada Teología de la liberación, escribió la pasada semana un artículo periodístico para su columna de opinión semanal, que si bien está dirigido a la política y a los políticos de Brasil, bien que le viene a otros países del continente y hasta esta misma ciudad de Miami.

El título del artículo de Leonardo Boff es: «Qué es la vergüenza». Y a continuación le damos lectura en este espacio de Réplica de Radio-Miami. Dice así el sacerdote rebelde:

“Benjamín Franklin (1706-1790) fue editor, refinado intelectual, escritor, pensador, naturalista, inventor, educador y político. Proponía como proyecto de vida un pragmatismo ilustrado, asentado sobre el trabajo, el orden y la vida sencilla y sobria. Fue uno de los padres fundadores de la patria estadounidense y un participante decisivo en la elaboración de la Constitución de 1776. Ese mismo año fue enviado a Francia como embajador. Frecuentaba los salones y era celebrado como sabio hasta el punto de que el propio Voltaire, ya anciano de 84 años, salió a recibirle en la Real Academia.

Cierta tarde, se encontraba en el Café Procope de Saint-Germain-des-Près, cuando irrumpió salón adentro un joven abogado y revolucionario, Georges Danton, diciendo en voz alta para que todos lo oyesen: «El mundo no es más que injusticia y miseria. ¿Dónde están las sanciones?» Y dirigiéndose a Franklin le preguntó provocativamente: «Señor Franklin, ¿por detrás de la Declaración de Independencia norteamericana no hay justicia ni una fuerza militar que imponga respeto? Franklin serenamente contestó: «Se equivoca, señor Danton, detrás de la Declaración hay un inestimable y perenne poder: el poder de la vergüenza (the power of shame)».

Es la vergüenza la que reprime el impulso de violar las leyes y frena la voluntad de corrupción. Ya para Aristóteles la vergüenza y el rubor eran indicios inequívocos de la presencia del sentimiento ético. Cuando faltan, todo es posible. La vergüenza pública obligó a Nixon a renunciar a la presidencia. Cada cierto tiempo, vemos a ministros y a ejecutivos importantes teniendo que pedir la dimisión inmediata por actos vergonzosos. En Japón llegan a suicidarse por no soportar la vergüenza pública. Sentir esa vergüenza es tener un límite intraspasable. Violado, la sociedad desprecia a su violador, pues sin límites no se puede convivir.

¿Qué es tener vergüenza? El diccionario Aurelio de la lengua portuguesa lo define así: «tener sentimiento de la propia dignidad; tener pundonor». Es lo que más nos falta en la política, en quienes ostentan poderes públicos, en diputados, senadores, ejecutivos y tantos otros ladrones y corruptos de cuello blanco. Con el mayor descaro y sin avergonzarse niegan crímenes manifiestos, mienten sin escrúpulos en los interrogatorios y en las entrevistas a los medios de comunicación. Son personas que a fuerza de hacer lo ilícito y de saberse impunes perdieron el sentido de la propia dignidad.

Robar del erario público, asaltar recursos destinados hasta para la merienda escolar o falsificar medicamentos no les ruboriza ni les hace enrojecer. Crimen es la estupidez de quien deja rastro o se deja pillar con las manos en la masa. No les importa, pues saben que saldrán impunes: basta con pagar buenos abogados y presentar recurso sobre recurso, hasta que expire el plazo. Parte de la justicia ha sido montada para facilitar estos recursos y favorecer con el poder a quienes no tienen vergüenza.

Como trasfondo de todo está una cultura que siempre negó dignidad a los indios, a los negros y a los pobres. No consiguió robarles su valor ético, porque la mayoría tiene vergüenza y un mínimo de dignidad.

Como me decía un amigo que vive de la basura con el que trabajé cerca de veinte años: «Lo que más me duele es tener que tragarme la vergüenza y sujetarme a vivir de la basura. Pero no soy un “buscabasuras”, soy un trabajador que con mi trabajo digno consigo alimentar a mi familia».

Si nuestros políticos desvergonzados tuviesen el sentido de la dignidad de este trabajador, digna y dignificante sería la política de nuestro país.”

Dimos lectura a un artículo del humanista sacerdote católico Leonardo Boff, uno de los inspiradores de la Teología de la liberación.

Les habló para Réplica de Radio-Miami, Max Lesnik.

* Sacerdote brasileño, uno de los principales teóricos de la Teología de la liberación en Iberoamérica. En varias ocasiones, la alta jerarquía de la Iglesia católica lo ha censurado debido a sus puntos de vista. En 1985 le fue impuesta por el Vaticano la pena de un año de “silencio obsequioso”.

** Periodista cubano. Sus notas aparecen en La columna de Max. Residente en Estados Unidos desde hace muchos años. Gran conocedor de las relaciones cubano-estadounidenses, dirige un programa en Radio Miami.

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Donde cesa la utopía

September 18th, 2007 Posted in historia, inglaterra, pobreza No Comments »

Frei Betto*
Adital
27 de agosto de 2007
Traducción de J.L.Burguet

Juan Pablo II nombró el año 2000 al inglés Tomás Moro (1478-1535) patrono de los políticos. Hizo una buena elección, considerada la ambigüedad de la mayoría de los políticos. Canonizado en 1935 por el papa Pío XI y poco conocido por su supuesta santidad, Moro es famoso por ser el autor de un libro clásico, “Utopía” (1516), término que acuñó a partir del griego utopos, que significa ‘ningún lugar’.

Moro se inspiró en Luciano, satírico griego del siglo 2º, autor de “Historia verdadera”, y en Erasmo, de quien era amigo, autor de “Elogio de la locura” (1511), quien en carta dirigida a Moro afirmó que “las jocosidades pueden conducir a algo más serio”. Es lo que hace la buena literatura de nuestro Veríssimo.

En su obra Moro describe la comunidad de una isla en la que no había dinero ni propiedad privada, y se admitían adoradores del sol y de la luna. “Todos eran libres para practicar la religión que mejor les pareciera, y podían intentar atraer a otras personas a su propia fe, siempre que lo hicieran tranquila y educadamente, por medio de argumentos racionales”.

El autor tenía como objetivo protestar contra las injusticias de la Inglaterra de su época: pobreza generalizada, criminalidad, pena de muerte a quien robaba para matar el hambre. “Ustedes los ingleses -dice el narrador de la “Utopía”- me recuerdan a los profesores incompetentes, que prefieren reprobar a sus alumnos antes que enseñarles. En vez de infligir esos castigos horribles, sería mucho más adecuado proporcionar a todos algún medio de sobrevivencia, de modo que nadie se encuentre en la terrible necesidad de convertirse, primero, en ladrón y después en cadáver”.

En la isla de Moro “todos reciben una porción justa, de modo que nunca haya pobres o mendigos. Nadie es propietario de nada, pero todos son ricos -a fin de cuentas ¿Qué riqueza mayor puede haber que la alegría, la paz del espíritu y estar libre de angustia?”

Dos factores hicieron que Moro renegase de sus antiguas ideas y se volviera contra Moro: la Reforma de Lucero y su nombramiento como funcionario real en 1518. Picado por la mosca azul, el poder se le subió a la cabeza. Luego fue promovido a ‘consejero teológico’ y en 1529 nombrado Lord Canciller de Enrique VIII.

Lo que antes veía como deseable, ahora que había llegado al poder le parecía peligroso. Prefirió olvidar lo que predicó y escribió. A pesar de que la comunidad de la “Utopía” se parezca al comunismo, Moro, enemigo de la Reforma, pasó a atacar la vida común de los anabaptistas como herejía terrible, y volvió a defender a los ricos propietarios de tierras.

Lord Moro prohibió más de cien libros, persiguió a quien no profesaba la fe católica, entre los cuales estaba el teólogo protestante William Tyndale, quien tradujo la Biblia al inglés. Según su biógrafo, John Guy, Moro aplicaba severamente las leyes que decretaba: “los vendedores de libros eran apresados y multados, sus montones de literatura herética quemados en la plaza pública”, y ellos obligados a desfilar los días de mercado, cabalgando hacia atrás, para que el pueblo les tirase frutas podridas.

En el epitafio que redactó para sí mismo Moro afirmaba orgulloso haber sido un “perseguidor de ladrones, asesinos y herejes”. Esta última palabra fue suprimida cuando se le cambió de sepultura en el siglo 19.

En 1533 Enrique VIII se separó de Catalina de Aragón, enamorado como estaba de Ana Bolena. Dado que Roma le negó la anulación del matrimonio, para legalizar su divorcio y volver a casarse de nuevo por la Iglesia, el rey se atribuyó a sí mismo la autoridad del papa y fundó la Iglesia Anglicana. Por oponerse a aceptar a Ana Bolena como reina de Inglaterra y ponerse de parte del papa Clemente VII, que excomulgó a Enrique VIII, Moro fue decapitado en 1535.

¿El poder es antiutópico o distópico por naturaleza? ¿Por qué hoy tantos que antes elevaban su voz contra el poder del capital y desplegaban banderas progresistas, de leones bravos se convirtieron en dóciles corderos del rebaño neoliberal?

Pienso que el poder, debido a las urgencias del presente, hace que se pierda la visión de futuro. Y como el poderoso tiende a perpetuarse en el cargo -a menos que se vea alejado de él por el fin del mandato, por la Justicia, por la presión popular o por la muerte-, trata de reducir el proceso histórico a su momento personal. Se cree el comienzo y el final, sin conciencia de que no pasa de ser un mediador (medio) del mandato popular. De ahí el peligro de transformarse en una figura ridícula, mera caricatura de sus ambiciones desmedidas. En su pobre topía ya no queda lugar para la utopía.

* Fray dominico. Escritor. Autor de La mosca azul. Reflexiones sobre el poder, entre otros libros.

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Donde cesa la utopía

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Frei Betto*
Adital
27 de agosto de 2007
Traducción de J.L.Burguet

Juan Pablo II nombró el año 2000 al inglés Tomás Moro (1478-1535) patrono de los políticos. Hizo una buena elección, considerada la ambigüedad de la mayoría de los políticos. Canonizado en 1935 por el papa Pío XI y poco conocido por su supuesta santidad, Moro es famoso por ser el autor de un libro clásico, “Utopía” (1516), término que acuñó a partir del griego utopos, que significa ‘ningún lugar’.

Moro se inspiró en Luciano, satírico griego del siglo 2º, autor de “Historia verdadera”, y en Erasmo, de quien era amigo, autor de “Elogio de la locura” (1511), quien en carta dirigida a Moro afirmó que “las jocosidades pueden conducir a algo más serio”. Es lo que hace la buena literatura de nuestro Veríssimo.

En su obra Moro describe la comunidad de una isla en la que no había dinero ni propiedad privada, y se admitían adoradores del sol y de la luna. “Todos eran libres para practicar la religión que mejor les pareciera, y podían intentar atraer a otras personas a su propia fe, siempre que lo hicieran tranquila y educadamente, por medio de argumentos racionales”.

El autor tenía como objetivo protestar contra las injusticias de la Inglaterra de su época: pobreza generalizada, criminalidad, pena de muerte a quien robaba para matar el hambre. “Ustedes los ingleses -dice el narrador de la “Utopía”- me recuerdan a los profesores incompetentes, que prefieren reprobar a sus alumnos antes que enseñarles. En vez de infligir esos castigos horribles, sería mucho más adecuado proporcionar a todos algún medio de sobrevivencia, de modo que nadie se encuentre en la terrible necesidad de convertirse, primero, en ladrón y después en cadáver”.

En la isla de Moro “todos reciben una porción justa, de modo que nunca haya pobres o mendigos. Nadie es propietario de nada, pero todos son ricos -a fin de cuentas ¿Qué riqueza mayor puede haber que la alegría, la paz del espíritu y estar libre de angustia?”

Dos factores hicieron que Moro renegase de sus antiguas ideas y se volviera contra Moro: la Reforma de Lucero y su nombramiento como funcionario real en 1518. Picado por la mosca azul, el poder se le subió a la cabeza. Luego fue promovido a ‘consejero teológico’ y en 1529 nombrado Lord Canciller de Enrique VIII.

Lo que antes veía como deseable, ahora que había llegado al poder le parecía peligroso. Prefirió olvidar lo que predicó y escribió. A pesar de que la comunidad de la “Utopía” se parezca al comunismo, Moro, enemigo de la Reforma, pasó a atacar la vida común de los anabaptistas como herejía terrible, y volvió a defender a los ricos propietarios de tierras.

Lord Moro prohibió más de cien libros, persiguió a quien no profesaba la fe católica, entre los cuales estaba el teólogo protestante William Tyndale, quien tradujo la Biblia al inglés. Según su biógrafo, John Guy, Moro aplicaba severamente las leyes que decretaba: “los vendedores de libros eran apresados y multados, sus montones de literatura herética quemados en la plaza pública”, y ellos obligados a desfilar los días de mercado, cabalgando hacia atrás, para que el pueblo les tirase frutas podridas.

En el epitafio que redactó para sí mismo Moro afirmaba orgulloso haber sido un “perseguidor de ladrones, asesinos y herejes”. Esta última palabra fue suprimida cuando se le cambió de sepultura en el siglo 19.

En 1533 Enrique VIII se separó de Catalina de Aragón, enamorado como estaba de Ana Bolena. Dado que Roma le negó la anulación del matrimonio, para legalizar su divorcio y volver a casarse de nuevo por la Iglesia, el rey se atribuyó a sí mismo la autoridad del papa y fundó la Iglesia Anglicana. Por oponerse a aceptar a Ana Bolena como reina de Inglaterra y ponerse de parte del papa Clemente VII, que excomulgó a Enrique VIII, Moro fue decapitado en 1535.

¿El poder es antiutópico o distópico por naturaleza? ¿Por qué hoy tantos que antes elevaban su voz contra el poder del capital y desplegaban banderas progresistas, de leones bravos se convirtieron en dóciles corderos del rebaño neoliberal?

Pienso que el poder, debido a las urgencias del presente, hace que se pierda la visión de futuro. Y como el poderoso tiende a perpetuarse en el cargo -a menos que se vea alejado de él por el fin del mandato, por la Justicia, por la presión popular o por la muerte-, trata de reducir el proceso histórico a su momento personal. Se cree el comienzo y el final, sin conciencia de que no pasa de ser un mediador (medio) del mandato popular. De ahí el peligro de transformarse en una figura ridícula, mera caricatura de sus ambiciones desmedidas. En su pobre topía ya no queda lugar para la utopía.

* Fray dominico. Escritor. Autor de La mosca azul. Reflexiones sobre el poder, entre otros libros.

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Elvira Arellano, un peligro para Washington

September 17th, 2007 Posted in pobreza No Comments »

Carlos Fazio*
Prensa Latina
9 de septiembre de 2007

México (PL).- El 19 de agosto, al salir de una iglesia en el centro de Los Ángeles, una mujer de 32 años y su hijo de ocho fueron interceptados por varios vehículos no identificados como oficiales. De los automóviles descendieron una quincena de agentes migratorios armados, que detuvieron y esposaron a la mujer como si fuera una criminal mientras el niño entraba en pánico.

Pocas horas después, Elvira Arellano, una mexicana nacida en Maravatío, Michoacán, fue deportada a México por la garita de San Ysidro-Tijuana, con la prohibición de regresar a Estados Unidos en los próximos 20 años. Su hijo Saúl, nacido en Oregon, California, es ciudadano estadounidense y quedó al cuidado de tutores.

Según Jim Haynes, director del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), Arellano era una “delincuente fugitiva” que violó una orden de salir del país por el grave delito de trabajar sin papeles en el aeropuerto internacional O’Hare, de Chicago. Una fugitiva de “alto perfil”, precisó el ICE.

Al momento de su detención, era una activista del movimiento Familias Latinas Unidas, y desde una iglesia-santuario estaba promoviendo una moratoria contra las redadas y deportaciones de indocumentados.

Elvira Arellano había ingresado de manera irregular a Estados Unidos en 1997, cuando tenía 22 años, pero fue arrestada y expulsada. Días después volvió, logró pasar sin ser detectada y se estableció en Oregon.

En 2000 se instaló en Chicago, donde trabajó como empleada de limpieza en el aeropuerto O’Hare. En 2002 fue detenida en el marco de las redadas antiterroristas que siguieron a los atentados del 11 de septiembre del año anterior, y fue condenada a tres años de libertad condicional por usar un número falso de seguro social para obtener el puesto.

Logró esquivar la deportación gracias a la intervención del senador Dick Durban, de Illinois, quien accedió a interceder por ella porque su hijo Saúl necesitaba atención médica especial. Fue entonces que se convirtió en activista y lideró el movimiento de Familias Latinas Unidas de Chicago.

En agosto de 2006 recibió una orden de presentación, antesala de la deportación.

Madre soltera, no quería separarse de su hijo. Por ello, se negó a presentarse ante una corte federal y buscó refugio en la iglesia metodista unida de Adalberto, ubicada en el barrio de Humboldt Park, en espera de que Durban u otro legislador la ayudase a regularizar su situación. Pero eso no ocurrió.

La iglesia adoptó el estatuto de santuario y la albergó junto con su hijo. Pero para las autoridades migratorias, Elvira Arellano se convirtió en una “criminal prófuga”.

Durante su reclusión, se dedicó de lleno a sus tareas de activista por medio del teléfono, una computadora y el Internet. Saúl, que entonces tenía siete años, llevó una carta a la Casa Blanca para pedir que dejaran a su madre quedarse en Estados Unidos. Incluso, encabezó una marcha a Washington de niños en su situación.

Según el Centro Hispánico Pew, cerca de tres millones de niños nacidos en territorio estadounidense tienen uno o los dos padres en situación irregular. Saúl también viajó a México a pedir ayuda.

A finales de julio pasado, después de que el Congreso abandonó la discusión sobre la reforma migratoria, y cuando se acercaba el primer aniversario de su encierro, Elvira decidió salir y emprendió un recorrido de iglesias que se ofrecen como “santuarios” para los indocumentados amenazados de expulsión. En el movimiento participan iglesias protestantes y católicas, y también sinagogas.

Elvira Arellano intervino públicamente a favor de la reforma de las leyes migratorias y por la regularización de los 12 millones de inmigrantes clandestinos que viven en Estados Unidos. El desafío de la michoacana sin papeles al sistema migratorio no es común.

Por eso, en el marco de las agresivas acciones antimigrantes ordenadas por el presidente George W. Bush el 10 de agosto, Elvira fue detenida en un operativo por 15 agentes del ICE. Porque, como declaró en México una vez deportada, se había convertido en una “amenaza” para Estados Unidos.

A Elvira Arellano ya la comparan con Rosa Parks, la joven costurera negra que en diciembre de 1977 se negó a cederle su lugar a un blanco en un autobús, en Montgomery, Alabama, lo que desencadenó el movimiento por los derechos civiles.

Ahora, su deportación convirtió a la joven michoacana en un símbolo viviente de las organizaciones que luchan por los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos. “Todos somos Elvira Arellano” fue la consigna de una marcha que se realizó en Los Ángeles pocos días después.

En México, Arellano fue recibida en la residencia oficial de Los Pinos por Felipe Calderón. El hecho fue interpretado como una acción oportunista de Calderón, “el presidente del empleo”, quien ha guardado un silencio cómplice ante las atrocidades que sufren miles de mexicanos en manos de la migra estadounidense. Sin duda, Elvira es una migrante políticamente explotable.

De acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Migración, en el primer semestre de 2007 se registraron 1.2 deportaciones de mexicanos por minuto en la frontera entre ambos países, hasta llegar a poco más de 317 mil de enero a junio.

La expulsión de la activista mexicana exhibe la moralidad de la amoralidad en torno a los indocumentados. El caso de Elvira Arellano ejemplifica los deslices del lenguaje y es una muestra palpable de la doble moral de los gobiernos de México y Estados Unidos.

* El autor es un reconocido articulista de la prensa mexicana.

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Video del discurso de Andrés Manuel ante el Congreso 2007/09/11

September 12th, 2007 Posted in Congreso, impuestos, pobreza, reforma fiscal No Comments »

Al igual que con el audio, gracias a los compas del Sendero del Peje por subir a la red el video con el discurso que ofreció ayer Andrés Manuel ante el Congreso. En GoogleVideo
Para verlo en Windows Media Player, ir aquí (página del Gobierno legítimo).

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